Pregó 2000
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Pregón 2000: Miguel Angel García Brera

Bien hallados, calpinos, bienvenidos visitantes y turistas a esta tierra luminosa y atractiva. Permitid al pregonero que os anuncie una fiesta sin parangón y con tanto arraigo que está a punto de cumplir sus 25 años. Permitidle que agradezca el honor de dar el público aviso de esta Conmemoración singular, a la Junta de Gobierno de la Asociación de Moros y Cristianos, a su presidente, Francisco Avargües, y al Ayuntamiento de Calpe, que tanto hace avanzar al Municipio en las manos de mi buen amigo, Javier Morató, en las de su brillante equipo de concejales, y tratándose de fiestas en las de Maite Boronat. Y permitidme sobre todo otra cosa y saludo que os traiga, antes de que comience la diversión a enseñorearse de esta villa luminosa, un recuerdo respetuoso y especial para quien preside el gozo de este dio: EL SANTÍSIMO CRISTO DEL SUDOR al que tantos veces Calpe y los calpinos se han acercado en esos momentos difíciles de la vida, en los que sólo un Dios puede ayudamos.
Para conmemorar su festividad entráis en fiesta, anticipando lo que sin duda es el Paraíso, en esta tierra que es paradisíaca. Dicen los madrileños “De Madrid, al cielo”, pero vosotros podéis presumir algo mas y decir:”Calpe es el mismo cielo”. Por eso vuestra ciudad y su entorno han sido elegidos, ya desde los fenicios, por miles de viajeros, que encuentran aquí el paraíso anhelado: paraíso de 13 kilómetros de litoral con playas limpias, de benigno clima, paisajes de interior que ensimisman, y un casco viejo donde el tiempo pasado se funde con las modernos trampantojos que ennoblecen la vila con ilusiones murales.
Calpe es la gloria, si no habitada por arcángeles sí poblada por gentes acogedoras y alegres trabajadoras y capaces, amantes de este pedazo de España que es ejemplo de laboriosidad, de amor al lugar en que se nace o se vive, de fantasía creadora y de inventiva. Esa fantasía que se desborda cuando llega la hora del festejo, y se expresa en desfiles vistosos, trajes inimitables y representaciones de alto contenido dramático y estético, vinculadas a una historia de esfuerzos de heroísmo y de fe. Una fe que alcanza su expresión simbólica en el “Peñón de Ifach”. Tal parece que, cuando la mismo Tierra eleva sus manos orantes, en distintos puntos de la geografía mundial, hacia esa altura en la que todos los pueblos sitúan a sus dioses, sin duda su dedo más hermoso es ese Peñón que se alza altivo, señorial y magnífico, frontera de Calpe con la mar. Por eso, en estos días festivos, que hoy iniciamos, vuestra alegría se expresa de manera peculiar, propia, diferente y artística.
La fe y el empeño de pueblo de Calpe tienen ya prestos sus timbales, las cornetas, los pasos orgullosos de los capitanes y sus filaes, preparados para el marcial desfile, en tanto que otros calpinos están a punto de traernos el recuerdo de viejos tiempos superados: de tiempos de desembarco, donde la pólvora no sonaba, como hoy a regocijo y diversión, sino como griterío precursor de daño y de temor. Los visitantes de entonces, es decir, los moros no eran precisamente turistas deseables. No venían en son de paz sino de guerra, como aquel 22 de octubre de 1744, en el que parecían triunfar los invasores en El Portal de la Mar, mientras atronaban los estampidos de arcabuces y culebrinas. Pero Calpe contaba entonces y cuenta hoy con el Santo Cristo del Sudor. Sabemos por los cronistas que fue ese Cristo quien prestó ánimos para salvar lo que parecía imposible y ganar la batalla, inspirando a Caragol para cerrar el Portalet y ver caer muerto de la impresión al traidor Moncófar.
En aquellos tiempos de El Miracle vosotros calpinos habéis sabido aprovechar lo positivo y olvidar sabiamente lo que separó durante unos siglos a los cristianos y a los musulmanes. Y, si supisteis merecer del emperador Carlos el título de “muy heroica villa”, hoy, ya en otro "tiempo" de la humanidad, en este año 2000 en el que finaliza un Milenio, ese heroísmo se manifiesta en el diario trabajo y en el encumbramiento de esa villa tan vuestra; y tan de muchos, porque con vuestro acogimiento, la habéis situado entra las más conocidas y deseadas por los viajeros europeos y de otros continentes.
Ahora, cristianos y musulmanes se encarnan en vuestra celebración, son el alma de ella, y todos en armonía pasaréis unos días que os sabrán a poco entregados al ocio, que es una parte importante del desarrollo del hombre. Pero no al ocio que despilfarra la vida en un simple hacer nada, sino al ocio creativo que os permite batallar para ser el que mejor desfila, o el más acertado en el vestir de época, o el más generoso a la hora le reuniros y abrir al visitante vuestras kábilas para degustar el buen vino de esta tierra y los suculentos manjares en los que también es pródigo y abundante.
Y es curioso sentir como cada uno de vosotros, al encarnar al moro o al cristiano, no sois personales de una farsa, sino seres absorbidos por lo que representáis, seguros de que ser una cosa u otra es igual de importante en este mundo de evocaciones. Lo que engrandece al hombre es servir con entusiasmo el papel que, como alguien dijo, a todos y cada uno, "se nos ha asignado en la armonía del mundo”'. Y vosotros lo hacéis espléndidamente.
Aquí en Calpe nada es farsa, sino vivencia. El desembarco traerá a los ecos de aquel tiempo en que se avisaba “Hay moros en la costa” y la fiesta se llenará de recuerdos en el modo de actuar del capitán cristiano y de su primera dama; como en lo que hago el imponente capitán de los moros, acompañado de sus bella favorita. Y lo que fue dramático hace siglos, será ahora motivo para la dicha, la sonrisa y el entusiasmo.
La filá “Berberiscos” y la filá "Almogávares”: rivalizarán este año por ostentar con el mayor lujo y celebración sus capitanías, en una noble competición de trajes, adornos, marcialidad y atención en sus kábilas, a los calpinos y a los visitantes. Y de igual modo darán esplendor a la Fiesta las restantes filaes de ambos bandos, sus abanderados, el alférez infantil, y todos los que participéis en esta demostración de la cultura de un pueblo trabajador alegre, tolerante y abierto. A todos los que este año toman posesión de sus cargos, vaya la felicitación del pregonero y el deseo de que mantengan el alto tono alcanzado en años anteriores, tanto en los desfiles como en los demás actos. En el comienzo de esta noche, ya Calpe se ha vestido de contento y diversión. Por eso el pregonero apaga  las velos de su discurso para pediros simplemente que seáis felices, que gustéis del valor del ocio y de la alegría; y que, sumidos en ella, un año mas, dejáis atónitos a quienes os visitan y no podrían ni siquiera haber imaginado el cromatismo y la perfección con que honráis a vuestro Patrón. Porque vosotros sabéis como nadie enhebrar la agujas de la historia con hilos de entusiasma, de solidaridad y de bueno convivencia, seguros de que así se construye el tapiz de vuestro mejor futuro.
A quienes quieran acercarse hasta Calpe en estos días, debo decirles que tomarían la mejor decisión, y avisarles de que no hay pregonero alguno que tenga palabras suficientes para describir unas fiestas tan originales como las vuestras
Quienes escucháis al que hoy hace ese honroso papel de pregonarlas, tenéis la suerte de poder asistir a ellas y disfrutarlas en directo, sin necesidad de que otro os las alabe. Así es que cerremos el discurso para dar paso a vuestro protagonismo.
¡Calpinos y forasteros, es vuestra hora! Con la moderación y el respeto que ennoblece o los hombres, tomad la villa y daros unos dios de goce estético y de culto y alegre diversión.
Y ya recordando el  himno al SANTSIMO CRISTO y patrón, no me queda sino exclamar.
VIVA, VIVA MIENTRAS CALPE EXISTA
EL DIVINO JESÚS DEL SUDOR
VISCA CALP
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA BRERA