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Hacia 965.
De los motivos ornamentales que pueden situarse sobre una columna a
media en el aire, éste llega a merecer un tratamiento también en tono
mayor, en las troneras de una capilla. En el contexto de un arte en el que
lo figurativo, siempre escaso, resulta nulo en ámbito religioso,
sorprende encontrar esta peculiar concha, vista desde el interior, pero
con su charnela transformada en puro juego de adorno o fantasía
topológica.
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