Salinas de Calpe
Arriba - Dalt ] Baños de la Reina ] [ Salinas de Calpe ] La Cometa ] Molí del Morelló ] Castell de Calp ] La Casa Nova ] El Pou Salat ] Ermita San Salvador ] Història ]

 

Arriba - Dalt
Salinas 2001
16/12/2000 1
16/12/2000 2
16/12/2000 3
Gastón Castelló
Salines de Calp

Fiestas y Eventos

Costa Blanca

Dinero y Seguros

Directorio de Empresas

Director Financiero

Consultas Abogados

Asesorías y Gestorías

Directorio ABC

 

Cosechando la sal con el Peñón al fondo

A nadie se le escapa la importancia de la sal en épocas primitivas. Esta es una de las razones que hicieron de las riberas del Mediterráneo la cuna de la civilización. De hecho, el desenvolvimiento humano está ligado a las posibilidades de su aprovechamiento de sal.
La importancia y antigüedad de nuestras salinas lo confirman las instalaciones de época romana de los Baños de la Reina. En aquellas fechas el uso de la sal era primordial para la factoría de salazón del Morelló. La sal era un artículo de muchísima importancia ,no sólo como condimento, sino también como principal medio empleado en la cura del pescado y la salazón de la carne.

Castellano

Por Andrés Ortolà Tomàs  

No olvidemos que en dicha factoría  necesitaban grandes cantidades de sal para conservar y sazonar el pescado y para la fabricación del  garum del que hablaremos otro día.
Existe un desconocimiento total del funcionamiento de la salina en los siglos posteriores a los romanos. No sabemos si estas  salinas llegaron a formar parte del patrimonio del obispado visigodo de Denia, ni tampoco si los musulmanes la utilizaron plenamente, aunque debido a la necesidad de sal existente en aquella época suponemos que seguirían en plena producción hasta la llegada del rey Jaume I.

Almacén de sal

El 13 de Junio de 1260 en documento firmado en Barcelona el rey concede las salinas de Calpe a Bernat de Clora y los suyos a condición de que entreguen las 4/5 partes de toda la sal y de todos los derechos que en adelante produjeren. En una esfera más prosaica, la sal ha dado motivo a los mayores abusos. Como quiera que es una materia indispensable, los reyes pensaron inmediatamente en venderla en provecho propio y luego la impusieron a sus súbditos. El impuesto sobre la sal llamado gabela, nació de este modo y constituyó una de las más onerosas servidumbres fiscales. Toda persona, hasta los niños, venía obligada  a comprar en una determinada salina una cantidad estipulada de sal.  este respecto, es muy aclaratorio el documento firmado por el rey en Egea el 29 de Noviembre de 1263 arrendando las salinas a Guillermo de Narbona, militar, por cinco años; dejando a favor del arrendatario el aumento de los derechos y utilidades si los hubiere, con tal de que este respete los fueros de los cristianos y el modo de tributar de los sarracenos; comprometiéndose el rey Jaume, por su parte, a obligar a todos los habitantes del reino “ultra” el  Jucar, a que se aprovisionen solamente de la sal de las salinas de Castellón y de Calpe.

Salinas con el Paradero de Ifach al fondo

El transporte de sal desde Calpe se efectuaba mayoritariamente por mar con el consiguiente peligro musulmán que solían asaltar las barcazas, sobre todo en el siglo XVII y XVIII. Para el transporte por tierra se utilizaban animales debido al estado desastroso de los caminos de la comarca que eran todos de herradura hasta final del siglo XIX en que se abre el camino carretero.
Durante más de 500 años los arrendatarios fueron personas importantes y en muchos casos los administradores cometían fraudes y tenían las instalaciones en un estado total de abandono. Tal es el caso de Manuel Garullo administrador de las salinas entre 1730-40 y que tuvo varios pleitos a lo largo de estos años. El último en 1740 en el que se le acusa del abandono en que tiene las salinas, la casa, el salero y la ermita.

Mulo moliendo

Parece ser que la salina como tal deja de funcionar en 1750 aproximadamente .En 1792 Josep Cavanilles (descubridor de los mosaicos de los Baños de la Reina) dice “había unas salinas que se abandonaron estos últimos años”.A partir de esta época, a zona del saladar entra en una etapa de deterioro y se convierte en foco de infección por las aguas que se encharcan en los años lluviosos.
En 1845 el diccionario de Pascual Madoz dice que las salinas están secas.
El siguiente documento del que tenemos noticia, lleva fecha del 14 de marzo de 1918 y es la escritura de compra-venta de aquellas tierras del saladar a Juana Signes Costa y a los hermanos Rosa, Josefa y José Salvá Mulet ,vecinos todos ellos de Gata de Gorgos. Venden a la Sociedad Buigues Hermanos la finca de 44 Hectáreas “plantada parte de viñas, cereales y el resto en casi su totalidad destinada a pastos“ con una casa de labor.
Como podemos ver, parte de las tierras de las antiguas salinas se habían convertido en el siglo pasado en tierras de labor. Fue Vicente Buigues Ferrando, padre de los Buigues el que en 1917 inició la explotación de la salina que hemos conocido. Este hombre excepcional construyó las nuevas balsas para producir sal arrancando las cepas que habían plantado los anteriores propietarios, construye acequias acequias de canalización de las aguas pluviales y consigue erradicar los temibles mosquitos anofeles que proliferaban en las charcas de agua dulce del saladar, inundando las charcas con agua de mar.
Su primera cosecha de sal (a mediados de los años 20) no llegó a las dos toneladas y los hombres cortaban las láminas de sal con ganchos formando cuadros y volteándolos con las manos hacían montones. Durante bastante tiempo se conservó una balsa grande en la que había pescado.

Montañas de sal

Sin duda las mejoras más importantes en la salina se produjeron durante la administración de Antonio Buigues Vives hijo de Vicente y que gestionó la empresa de 1940 a 1960.En esa época se construyó una acequia que recorría todo el perímetro exterior de las salinas, se mecanizó con un motor semi-diesel y posteriormente con uno eléctrico ,la entrada de agua de mar a las salinas, se pusieron molinos nuevos, se construyeron  nuevas balsas y se arreglaron las restantes.
Hasta 1972 la familia Buigues explotan directamente las salinas. En esas fechas la arriendan a José Sanchis  “El Saleroso” de Gandia su mejor cliente. Los “salerosos” Pepe y Andrés Sanchis, gestionan la sal hasta 1988 en que definitivamente deja de funcionar. Durante los años de gestión del Saleroso se encarga de la producción y recolección el hombre de confianza de los Buigues y posteriormente de los Sanchis, José Ortolá Avargues, padre del autor de estas líneas y que a sus 86 años es el último hombre que sabe “hacer sal”.
Las salinas de Calpe fueron declaradas zona marítimo terrestre en 1993 expropiándoselas a sus legítimos propietarios sin compensación alguna.