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Benissa.
Desfile Moros y Cristianos 01 Julio 2001. Moros i Crsitians |
EL PUEBLO BEDUINO
Un año más me han ofrecido la posibilidad de escribir en la revista de
Moros y Cristianos, y como en años anteriores no he podido rehusar tal
encargo aunque he de confesar que el tema «el pueblo beduino» es
difícil de entroncar dentro de la «historia real» del mundo musulmán
en la Península Ibérica. Por lo tanto me centraré en esclarecer
detalles, costumbres y modos de vida de este pueblo árabe, dedicando este
trabajo a las amigas de la «Filà» Beduinas.
Los beduinos presentaban una gran diferencia con el pueblo bereber, con
el cual convivieron cientos de años. Mientras que los bereberes eran los
habitantes originarios del norte de África antes de la invasión árabe y
su idioma es el bereber; los beduinos eran y son miembros de tribus
nómadas de los desiertos Arábigo, Sahariano y Sirio, y su entronque lingüístico
es el árabe. Se desplazaban con su ganado por el desierto
durante la estación de la lluvias y se establecían alrededor de pozos y
oasis durante la estación árida del verano. Se podrían distinguir tres
tipos de tribus beduinas según la clase de ganado que criaban, que era la
base de su economía y su alimentación:
-Nómadas criadores de dromedarios y caballos que vagaban por los desiertos de Arabia, Libia y el Sahara,
incluyendo al pueblo Tuareg que era muy prestigiado entre las tribus
beduinas.
-Nómadas criadores de ovejas y cabras que se extendían por Siria, Jordania, Irak e Israel.
-Nómadas criadores de vacas en Arabia meridional y en el Sudán.
Los beduinos vivían en tiendas (Jaimas) fabricadas con pieles de
cabras negras. Su organización social era de tipo patriarcal, siendo el
más viejo de la familia o de la tribu, El Jefe o «El Patriarca» de la
misma. Siguiendo las bases del Corán, se permitía la poligamia que
aprueba a cada hombre disponer de cuatro mujeres, según sus posibilidades
económicas, consiguiendo así extensas familias.
Su religión que era la musulmana tradicional y con algunos aspectos
peculiares, daba una gran importancia a la hospitalidad, al valor, a la
generosidad, a la dignidad y al honor, a la venganza y al perdón, a la
independencia y al ocio, valores todos recogidos en la ética coránica.
En todo caso es importante dejar claro que los beduinos no vinieron a
España como un pueblo en sí, pues no eran un pueblo dedicado a las armas
como fin último, solamente accedían al aspecto guerrero cuando eran
atacados por otras dominaciones como los Almorávides en el S. XI, los
Almohades en los siglos XII y XIII y por último los Benimerines, pueblos
estos de origen bereber.
Algunos Beduinos pudieron llegar a la Península durante la época
Califal Omeya (Siglos X-XI), pues es sabido que se reclutaron huestes
desde Siria, y en el norte de África, entre población árabe con fama de
buenos jinetes, a cambio de una paga o « soldada » previamente acordada.
No es descartable pensar, que pudieron ser forzados, desde el poder, a
formar parte de las expediciones colonizadora s emprendidas en España por
los musulmanes, debido a sus conocimientos en la «técnica» ganadera,
pues las montañas y riberas hispanas contenían pastos abundantes para la
cría de ganados. Se criaron bovinos, cabras y ovejas. Consta que se
empleaban animales para las faenas agrícolas y que se trajeron asnos
egipcios, por ser los mejores para este cometido. Igualmente se introdujo
el caballo de raza árabe y no cabe duda, que vinieron expertos ganaderos
con conocimientos en cruces de animales y su cuidado.
En el S. XIV tos reinos cristianos, necesitaban esclavos para su
economía y se recurría a rápidas incursiones en el norte de África:
Reinos de Fez, Treemecen, Berbería y Túnez, haciendo cautivos entre
poblaciones dedicadas a actividades primarias, como la ganadería de los
Beduinos.
Otro aspecto interesante sería resaltar los usos en el vestir de la
mujer beduina, que, a rasgos generales consistía en unos pantalones
anchos, ceñidos a la «garganta» del pie; con un ropón largo, al que
luego se le dio la forma del cuerpo, que se rodeaba con una prenda
parecida a un chal; un manto sobre los hombros, un bajo turbante y una
estofa ligera con que medio ocultara el rostro.
Ya como final destacar que actualmente los beduinos debido a las políticas
centralizadoras de los países que abarcan sus zonas de influencia, se van
volviendo sedentarios, aunque desprecian por tradición, la agricultura y
la Vida en las ciudades.
Dolores Orihuel García & Llorenç Bertomeu Banyuls
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