Beduinos
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Benissa. Desfile Moros y Cristianos 01 Julio 2001. Moros i Crsitians

DSC03251.JPG Capità Cristià: Jose Vicente Crespo Capó Capità Cristià: Jose Vicente Crespo Capó Capità Cristià: Jose Vicente Crespo Capó
Capità Cristià: Jose Vicente Crespo Capó Capità Cristià: Jose Vicente Crespo Capó Filà Templaris Filà Templaris
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EL PUEBLO BEDUINO 

Un año más me han ofrecido la posibilidad de escribir en la revista de Moros y Cristianos, y como en años anteriores no he podido rehusar tal encargo aunque he de confesar que el tema «el pueblo beduino» es difícil de entroncar dentro de la «historia real» del mundo musulmán en la Península Ibérica. Por lo tanto me centraré en esclarecer detalles, costumbres y modos de vida de este pueblo árabe, dedicando este trabajo a las amigas de la «Filà» Beduinas.
Los beduinos presentaban una gran diferencia con el pueblo bereber, con el cual convivieron cientos de años. Mientras que los bereberes eran los habitantes originarios del norte de África antes de la invasión árabe y su idioma es el bereber; los beduinos eran y son miembros de tribus nómadas de los desiertos Arábigo, Sahariano y Sirio, y su entronque lingüístico es el árabe. Se desplazaban con su ganado por el desierto durante la estación de la lluvias y se establecían alrededor de pozos y oasis durante la estación árida del verano. Se podrían distinguir tres tipos de tribus beduinas según la clase de ganado que criaban, que era la base de su economía y su alimentación:
-Nómadas criadores de dromedarios y caballos que vagaban por los desiertos de Arabia, Libia y el Sahara, incluyendo al pueblo Tuareg que era muy prestigiado entre las tribus beduinas. 
-Nómadas criadores de ovejas y cabras que se extendían por Siria, Jordania, Irak e Israel. 
-Nómadas criadores de vacas en Arabia meridional y en el Sudán.
Los beduinos vivían en tiendas (Jaimas) fabricadas con pieles de cabras negras. Su organización social era de tipo patriarcal, siendo el más viejo de la familia o de la tribu, El Jefe o «El Patriarca» de la misma. Siguiendo las bases del Corán, se permitía la poligamia que aprueba a cada hombre disponer de cuatro mujeres, según sus posibilidades económicas, consiguiendo así extensas familias.
Su religión que era la musulmana tradicional y con algunos aspectos peculiares, daba una gran importancia a la hospitalidad, al valor, a la generosidad, a la dignidad y al honor, a la venganza y al perdón, a la independencia y al ocio, valores todos recogidos en la ética coránica.
En todo caso es importante dejar claro que los beduinos no vinieron a España como un pueblo en sí, pues no eran un pueblo dedicado a las armas como fin último, solamente accedían al aspecto guerrero cuando eran atacados por otras dominaciones como los Almorávides en el S. XI, los Almohades en los siglos XII y XIII y por último los Benimerines, pueblos estos de origen bereber.
Algunos Beduinos pudieron llegar a la Península durante la época Califal Omeya (Siglos X-XI), pues es sabido que se reclutaron huestes desde Siria, y en el norte de África, entre población árabe con fama de buenos jinetes, a cambio de una paga o « soldada » previamente acordada.
No es descartable pensar, que pudieron ser forzados, desde el poder, a formar parte de las expediciones colonizadora s emprendidas en España por los musulmanes, debido a sus conocimientos en la «técnica» ganadera, pues las montañas y riberas hispanas contenían pastos abundantes para la cría de ganados. Se criaron bovinos, cabras y ovejas. Consta que se empleaban animales para las faenas agrícolas y que se trajeron asnos egipcios, por ser los mejores para este cometido. Igualmente se introdujo el caballo de raza árabe y no cabe duda, que vinieron expertos ganaderos con conocimientos en cruces de animales y su cuidado.
En el S. XIV tos reinos cristianos, necesitaban esclavos para su economía y se recurría a rápidas incursiones en el norte de África: Reinos de Fez, Treemecen, Berbería y Túnez, haciendo cautivos entre poblaciones dedicadas a actividades primarias, como la ganadería de los Beduinos.
Otro aspecto interesante sería resaltar los usos en el vestir de la mujer beduina, que, a rasgos generales consistía en unos pantalones anchos, ceñidos a la «garganta» del pie; con un ropón largo, al que luego se le dio la forma del cuerpo, que se rodeaba con una prenda parecida a un chal; un manto sobre los hombros, un bajo turbante y una estofa ligera con que medio ocultara el rostro.
Ya como final destacar que actualmente los beduinos debido a las políticas centralizadoras de los países que abarcan sus zonas de influencia, se van volviendo sedentarios, aunque desprecian por tradición, la agricultura y la Vida en las ciudades.
Dolores Orihuel García & Llorenç Bertomeu Banyuls