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Desfile Moros y Cristianos 01 Julio 2001. Moros i Crsitians |
CONQUERIDORES
La prematura muerte de Pedro el Católico en 1213, dejó su reino en manos
de un consejo de regencia formado par aristócratas y nobles
eclesiásticos, ya que su hijo, el Futuro JAUME I era todavía menor de
edad (tenía tan sólo 5 años) por lo que el reino de Aragón se
encontraba en estos momentos totalmente en manos de nobles que se
repartían impunemente rentas y patrimonio real.
Su afán de ejercer el absoluto control les lleva a secuestrar al rey y
a su esposa en Zaragoza desde 1225 a 1228 y es en este mismo año, al
cumplir el rey la mayoría de edad, cuando decide tomar las riendas del
poder y restablecer el orden entre nobles y aristocracia militar que
rivalizaban entre sí e incluso en ocasiones con el mismo monarca en una
lucha encarnizada y abierta con tal de mantener los muchos privilegios que
la minoridad del rey había hecho posible.
La empresa no fue fácil pues pocos nobles le secundaron en su intento
expansionista, es más, la nobleza de Aragón, era reacia a respetar las
treguas y pactos que el rey establecía con los musulmanes de las zonas
limítrofes con las que continuamente se entraba en conflicto.
Una de las
causas principales que contribuyeron a canalizar en discordias por otras vías,
fueron las espectaculares conquistas realizadas por JAUME I en años
sucesivos, ya que sirven de excusa para encauzar los ardores guerreros de
ambiciosa nobleza catalana-aragonesa, a cambio de las promesas del rey de
buen recompensas que se obtendrían de los territorios conquistados.
Con el objeto de frenar este afán de poder de los nobles JAUME I busca
apoyo en un tercera fuerza para equilibra este enfrentamiento constante entre los poderes establecidos
(nobleza-corona) e impulsó decididamente o los gobiernos municipales dotándolos de
sustanciosas reformas y privilegios para que se les conceda una mayor
autonomía y con la que se aseguró su fidelidad.
Esta situación en lo que se perfiló el aumento del poder feudal y la
creciente ambición de nobles y militares, llevan al rey JAUME a decidirse
para la creación de un nuevo reino en los territorios conquistados, para
no verse en la obligación de repartir entre los ávidos nobles las
fértiles tierras que a partir de 1232 entran a formar parte de sus
conquistas.
La política expansionista de JAUME I, tiene dos vertientes bien
diferenciadas:
Por un lado la conquista de Mallorca, con lo que se quiere acabar con un
foco importante de la piratería establecida en las islas que colapsó y
destrozó el comercio catalán, para lo cual se ve sobradamente ayudado
por comerciantes y nobles catalanes; por otro lado, la pura expansión
lógica a través de la península en la que compiten castellanos,
catalano-aragoneses y los mismos musulmanes que se niegan a ceder terreno
aunque su propio proceso de descomposición interna, pone a la vista una
debilidad manifiesta que poco o poco les está haciendo retroceder y
replegarse en las tierras peninsulares del Sur.
La conquista de Mallorca, se pactó en Barcelona en 1228 en las
cortes, esto hace que la nobleza y la burguesía mercantil catalana
aproximen sus posiciones o favor del monarca, pues allí se negoció el
reparto de la isla que resultó muy conveniente a todos los estamentos,
con lo que se contribuye enormemente al restablecimiento del orden
interior.
Tras una conquista relativamente rápida (aunque incompleta y no
demasiado clara hasta unos años más tarde) en Baleares. JAUME I se
centró en la conquista de Valencia, donde concentró todo el potencial
bélico con el que cuenta, con el fin de conseguir una rápida victoria,
aunque luego resultó no ser así, ya que la ocupación de los territorios
levantinos se transformó en una obra lenta, intermitente, con treguas y
concesiones en la que quedaron marcadas tres etapas bien diferenciadas:
Uno inicial, (1232-1235) de expansión militar, donde Templarios y
Hospitalarios tuvieron gran protagonismo en la que se ocupan los
territorios que coinciden aproximadamente con la actual provincia de
Castellón.
Una segunda etapa en la que se ocuparon los territorios centrales
valencianos (1239- 1245) hasta el Júicar, en la que sobresale el
espectacular asedio a la ciudad de Valencia que termina con la
capitulación musulmana el 9 de Octubre de 1238.
Es a partir de este momento cuando el monarca empezó a plantearse la
creación de un reino independiente que forme el tercer brazo de la Corona
de Aragón, reservándose para sí los mayores privilegios, con tal de
evitar las luchas entre aragoneses y catalanes por los territorios
conquistados, pues si bien en la primera parte de la conquista tuvo mayor
protagonismo la nobleza aragonesa, la conquista de la parte central ya
está fuertemente protagonizada también por los catalanes lo que decide
al rey a dotar a Valencia con unos fueros propios con lo que el monarca
sale favorecido.
Al primar al sector real y urbano frente al nobiliario surge de nuevo
un fuerte motivo de discordia entre aristocracia y monarquía, pues los
nobles esperaban aumentar sus señoríos, su riqueza, su poder en los
nuevos territorios, mientras que el rey quería ver reforzado su
autoridad, por ello se rodeó de funcionarios de confianza, burgueses y
judíos para conseguir su propósito.
La tercera etapa por la que se ocupan las territorios meridionales
(1239-1245) coincidentes con el reino de Dénia, va desde Cullera a Biar y
Jijona y se realiza a través de asedios a localidades donde la mayoría
capitulan pues al haber sido desmantelado el grueso del ejército
musulmán en la conquista de Valencia, la expansión se realiza sin graves
destrucciones, lo que permite al rey JAUME ganar fácilmente unos
territorios de gran interés económico.
El rey JAUME I EL CONQUERIDOR, firma unos pactos en las que se
compromete a respetar la vida, las leyes, y las costumbres de los
vencidos, lo que explica el gran contingente de población musulmana que
queda todavía asentado en el reino de Valencia tras su conquista.
Los señores feudales rompían los compromisos y acosaban a los
habitantes de estas zonas lo cual resultaba incómodo para el rey que
deseaba obtener las rentas con el mínimo riesgo. Sólo la revuelta del
protagonizada por Al-Azraj en las montañas del interior de nuestra actual
comarca de La Marina, endurecieron las medidas de expulsión tomadas unos
años más tarde.
Posteriormente catalanes y aragoneses comienzan a repoblar lentamente
las tierras del centro y sur de Valencia (las de norte estaban repartidas
entre Templarios y Hospitalarios). Los catalanes se asientan en las
costas, los aragoneses en el interior pero no es hasta el siglo XVII, con
la expulsión de 150.000 moriscos cuando se completa la repoblación del
territorio.
Las discordias por la fijación de las fronteras con el rey ALFONSO X
EL SABIO de Castilla, se zanjaron después de algunos enfrentamientos en
el interior. Posteriormente JAUME I ayudó al rey castellano en la
conquista del reino de Murcia cediéndole a Castilla las ciudades de
Alicante, Elche y Orihuela. Fue JAUME II el que posteriormente completó
et establecimiento de fronteras con Castilla al repartirse con el rey
castellano el reino de Murcia y establecer los límites entre ambos
marcados por los rios Segura y Vinalopó.
Hay una faceta interesante en JAUME I EL CONQUERIDOR, y es que él
mismo redactó una de las crónicas medievales más importantes entre las
cuatro escritas en catatán: EL LLIBRE DELS FEYTS que constituye un valioso
documento histórico, además de ser una inestimable biografía en donde
se deja bien patente su religiosidad, su interés por la conquista y su
gran respeto y amor por los territorios conquistados.
Dolores Orihuel García & Llorenç Bertomeu Banyuls |
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